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Ayer volvió al agua, tras, varios años de restauración, la goleta “Bella Lucía’, historia flotante de Canarias, a la que espera otra larga vida.
Más de diez años ha esperado el ‘Bella Lucía’ para regresar al mar. Ayer, después de salvar todos los obstáculos, la goleta de cabotaje volvió a flotar en las aguas de Puerto Naos ante la mirada de varios cientos de personas qué no quisieron perderse la botadura, que acabó convirtiéndose en una fiesta desde el mediodía y hasta por la tarde.

El ‘Bella Lucía’ vuelve a la escena como las grandes estrellas, con una gran expectación. No en vano ha tenido una vida de película. (Apareció en el film ‘Guarapó’, rodado en Canarias) y su historia es un fiel reflejo del devenir del Archipiélago. Nació en los astilleros de San Telmo, en Las Palmas de Gran Canaria, en 1881; y se dedicó inicialmente al comercio entre islas, el cabotaje y al intercambio entre las isla y África. A mediados del siglo pasado, un temporal le hizo tomar tierra en esta Isla, de la que no se ha vuelto a separar. La Rocar compró la embarcación y la restauró con los restos de otros barcos, continuando su actividad relacionada con la pesca y con el comercio con Cabo Blanco. Tanto se asimiló a la historia de la Isla que pasó a dedicarse al turismo, haciendo viajes por la costa de Lanzarote y la isla de Lobos, entre otros destinos. No le sentó bien su nueva ocupación y terminó varado y abandonado en Puerto Naos hasta qué con la iniciativa de Maestro Tito, apoyado por Cesar Manrique, sé logró que el Cabildo sé hiciera cargo durante un tiempo, pero también deja al barco en la estacada hasta qué finalmente lo adquiere el empresario lanzaroteño Juan Francisco Rosa y decide restaurarlo. Maestro Tito se encarga de su restauración hasta su muerte y lo deja en manos de su sobrino Freddy y un grupo de colaboradores, que ayer terminaron de manera parcial su obra. El barco, desde las tres de la tarde de ayer ya flota, aunque le falta el interior; que sé irá incorporando poco a poco en el puerto deportivo Marina Rubicón. También le irán incorporando los palos (el mayor pesa más. de 2:500 kilos) y él resto dé complementos hasta lograr que quede útil y a disposición tanto de su propietario como de cualquier institución o escuela que lo quiera utilizar para alguna actividad de tipo social sin ánimo de lucro. A la fiesta asistió una gran parte de las autoridades insulares, una parranda marinera, y un sinfín de platos de comida que sirvieron para celebrar la botadura, que se dio por buena cuando tras varios intentos se rompió la botella de Moet Chandon, se echó el agua Bendita traída desde Lourdes y se dieron las bendiciones pertinentes para qué el “Bella Lucía” siga teniendo una larga vida en el mar, muy lejos de la inactividad del puerto y cerca de la historia reciente de la tradición marinera de la isla.

La fiesta de la botadura

Arriba, el empresario Juan Francisco Rosa, propietario de la goleta e impulsor de la restauración de la embarcación, posa delante del ´Bella Lucía’. Más abajo, la goleta en sus primeros instantes liberada de las ataduras del varadero desde él que partirá hacia el Sur de la Isla para terminar su remodelación por dentro. El buen tiempo acompañó al ambiente de gran expectación que congregó a cientos de personas en el muelle para ver la botadura de un barco, un espectáculo que no se prodiga mucho últimamente. A la derecha, imagen de las viandas que se sirvieron tras la botadura, en la que se reunió gran parte de las autoridades locales de la isla.

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