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La Bella Lucía

Construida en 1881 en los astilleros de San Telmo de Las Palmas de Gran Canaria es una de las goletas con más historia de Lanzarote. Desde sus primeros años se dedicó a la navegación interinsular y al trasporte de pasajeros y mercancías a destinos más internacionales, concretamente relacionada con Venezuela. Así que podría decirse que es una embarcación con gran prestigio y renombre dentro de la historia de la emigración y el comercio canario.

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Esta parte de la historia está fielmente reflejada en la película “Guarapo” donde una vez más “Bella Lucía” toma un papel protagónico.
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Tras 70 años de fiel servicio dedicado a toda esta diversidad de actividades, por “cosas del destino” ésta embarcación de fuerte carácter y gran temple termina íntimamente ligada a Lanzarote cuando a mediados de los años cincuenta y después de un gran temporal en el sur de Gran Canaria se embarranca en el antiguo muelle de la pescadería de Arrecife y donde su aventura apenas comienza.
La empresa Rocar decide comprar y restaurar esta goleta con maderas procedentes de restos de otros barcos y así bajo la mano de diestros carpinteros isleños, Bella Lucía nace nuevamente para ponerse en marcha.
A partir de éste acontecimiento fue símbolo de comercio habitual con Cabo Blanco, actualmente Mauritania, en calidad de barco vivero.
Para finales de los años 70 y con dos décadas de antelación, la Bella Lucía se adelantó a su tiempo abandonando su actividad pesquera y comercial para dedicarse a una nueva economía para ese entonces poco conocida. El turismo.
Fue comprada por diferentes empresarios aventureros que con mentalidad de futuro la quisieron dedicar a lo que hoy es conocido como “Charter Náutico” pero una vez más el destino intervino para que dicha actividad no culminase con demasiado éxito; quizás este noble barco estaba demasiado adelantado a su tiempo y por esto fue poco comprendido.
Ya para principios de los 90 este imponente barco empezó a languidecer abandonado en el muelle de Puerto Naos y cuando a punto estuvo de hundirse sin remedio, el Maestro Tito, carpintero de ribera de toda la vida y último romántico de Puerto Naos decide hacer un último intento por salvarla.
La “Bella Lucía” se adelantó a su tiempo abandonando su actividad pesquera y comercial para dedicarse a una nueva economía para ese entonces poco conocida. El turismo.
Tito acude a César Manrique, otro romántico y sin dudar se ponen en marcha para evitar que este histórico barco canario llegue a su fin.
Ágilmente César Manrique movilizó a todos los medios y estamentos que estaban a su alcance logrando que el cabildo y Dimas Martín, reflotaran y vararan junto al taller del Maestro Tito a la “Bella Lucía” para iniciar su ansiada reconstrucción; acto que no comenzó a volver realidad hasta que Juan Francisco Rosa decide adquirir esta goleta y puso a disposición del Maestro Tito todos los medios económicos para que éste llevara a cabo su labor de restauración.
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El Maestro Tito inicia sus labores sustituyendo pieza por pieza de todas las partes del barco y dedicó todo su empeño y talento para terminarla hasta el día de su muerte dejando en manos de su sobrino Freddy, de Víctor y un grupo de colaboradores la restauración final.
Un 4 de junio del 2002 esta espléndida embarcación volvió a surcar los mares llenando de alegría y recuerdos aventureros a la isla que la vio nacer (Gran Canaria) y a la isla que la vio crecer (Lanzarote).
Para febrero del 2015, una de las goletas con más historia de Lanzarote, la Bella Lucía, llega a la Marina Lanzarote para “acicalarse” y limpiar fondos con la finalidad de esperar su nuevo destino y rememorar sus pasadas hazañas.
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